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Apuntes para un balance sobre las movilizaciones de periodistas en México

por Ingrid Sánchez

Durante 2022 se han realizado al menos cerca de 90 movilizaciones en distintas fechas y ciudades del país exigiendo justicia para los trabajadores de medios de comunicación asesinados en los primeros tres meses del año.

Luego de estas intensas jornadas de movilización es necesario que como gremio también dediquemos un momento a reflexionar y cuestionarnos cómo debemos continuar nuestra lucha y organización por mejores condiciones laborales y por garantías para ejercer nuestra profesión en condiciones de seguridad.

¿Las movilizaciones sirven?

Desde la Asamblea Tenemos que Hablar (TQH) sostenemos que sí sirven porque se visibilizan problemas y en ellas nos encontramos en las calles como colegas no sólo para realizar coberturas sino también para protestar, intercambiar puntos de vista y cuestionar la situación que vivimos.

Al mismo tiempo es necesario que nuestras protestas tengan objetivos concretos; estos pueden ser visibilizar, realizar alguna exigencia concreta a una autoridad, juntarnos o buscar satisfacer alguna demanda específica.

En las últimas movilizaciones nuestro objetivo fue movilizarnos como protesta, es decir, visibilizar que no estamos de acuerdo con lo que pasa. Por eso creemos que las distintas acciones sí han servido; sin embargo, y aunque es necesario continuar apostando por las movilizaciones, debemos hacerlo con estrategia.

Protesta de periodistas en la Secretaría de Gobernación, Ciudad de México, el 14 de febrero de 2022.

Después de la movilización, ¿qué sigue?

Uno de los principales obstáculos para mejorar nuestras condiciones de vida es la falta de organización gremial. 

Por eso nuestras movilizaciones, nuestros discursos, pronunciamientos, incluso nuestro trabajo profesional, deben estar orientados a que nos podamos organizar de mejor manera para luchar por nuestras demandas más concretas: seguridad, salarios dignos, jornadas de trabajo que no sean ilegales, cumplimiento de las prestaciones de ley, alto al acoso laboral y sexual, atención a la salud mental, etcétera.

Debemos pensar en hacer un plan de lucha fuerte de modo que no nos desgastemos en las movilizaciones; que no se articulen sólo como cuestiones emergentes, sino que tengan un sentido político de perspectiva amplia con objetivos concretos y a corto, mediano y largo plazo.

Y en los estados de la república ¿qué pasa?

Durante años, e incluso décadas, se ha cuestionado el centralismo que aqueja a nuestro país. Este centralismo tiene una base material que, en el caso de nuestro gremio, se concreta en que los más grandes medios de comunicación están asentados en la Ciudad de México.

Sin embargo eso coloca en condiciones de mayor peligro y vulnerabilidad a las y los colegas de los distintos estados del país. Salarios aún más bajos, condiciones de mayor inseguridad, poco reconocimiento a su labor, y todo en medio de una de las peores crisis económicas que ha vivido la humanidad.

Como gremio debemos tomar muy en cuenta lo que pasa en los estados, los grupos son más pequeños y sus procesos son más complejos, hay que escucharnos entre todos y todas y valorar las opiniones de quienes viven dificultades locales. Debemos apoyarnos, preguntarnos en colectivo qué pasos siguen, cómo continuar y cómo conjuntamos esfuerzos para no dejar a nadie atrás. Somos tan fuertes como el colega más desprotegido.

¿Qué proponemos?

Desde la Asamblea TQH sostenemos que el inmenso esfuerzo que hemos realizado los y las trabajadoras de los medios de comunicación en México debe orientarnos a migrar a otras formas de participación, como la construcción de una asamblea nacional de periodistas en donde todos y todas estemos representadas para poder construir una plataforma de lucha con nuestras demandas más sentidas como gremio y un acuerdo nacional de una forma de organización permanente que nos permita no sólo salir a las calles ante situaciones tan indignantes como el asesinato de un colega, sino participar políticamente de manera permanente para mejorar con consistencia nuestras condiciones de vida, no sólo a nivel laboral y profesional.

El asesinato de trabajadores de los medios es sólo la última expresión de un largo camino de explotación, de agresiones contra los y las trabajadoras que no sólo son ejercidas por el Estado o el crimen organizado, sino desde el interior de nuestros centros de trabajo, como cuando los patrones no nos dan contratos, nos hacen trabajar jornadas extenuantes, nos pagan salarios miserables por realizar diversas tareas, etcétera.

Manifestación en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en marzo de 2022.

El problema de seguridad y la garantía de conservar nuestra vida no pueden estar desvinculadas de la lucha por el respeto a nuestros derechos laborales y, ¿por qué no?, de la obtención de nuevos derechos, más y mejores.

Los y las obreras del siglo XIX, por ejemplo, lucharon por reducir las jornadas laborales de 16 horas a 10 horas diarias. Hoy, en algunos medios de comunicación las jornadas llegan a ser hasta de 12 horas diarias con salarios miserables. Nuestra lucha debe ser porque se respete que nuestra jornada sea efectivamente de 8 horas diarias, o que de lo contrario se paguen horas extra de manera justa. E incluso debemos luchar por reducir la jornada laboral en un contexto en el que nuestra productividad es cada vez mayor.

Desde TQH creemos que la única organización reconocida histórica y legalmente para defender y obtener derechos laborales es el sindicato. Pero no un sindicato como los que han dominado buena parte (que no toda) la historia laboral en México: no necesitamos otro sindicato charro y antidemocrático que termina haciéndole el trabajo sucio al Estado en complicidades explíticas e implícitas con el poder político y económico.

Necesitamos un sindicato democrático, que le sirva a nuestra clase, la clase trabajadora, y que garantice una representación digna y firme frente a los embates de las empresas y del Estado. Requerimos un sindicato que recupere la tradición sindical democrática en México y que, por obra del charrismo, ha quedado enterrada como una estrategia que multiplica el criterio de que los sindicatos son malos.

Las empresas, ya sea que apoyen al gobierno en turno o no, violan nuestros derechos; y ante la profunda crisis económica y la crisis que existe en los medios de comunicación, buscan obtener o mantener sus ganancias a costa de alargar las jornadas laborales, exigir más notas, más materiales audiovisuales, más clics. En una palabra, operan a partir de una mayor explotación.

Ante el grave problema de inseguridad que persiste en el país, una parte de las empresas de comunicación que son opositoras al actual gobierno han utilizado el asesinato de periodistas como un pretexto para golpetear y responsabilizar al gobierno de Morena; por otro lado, los medios de comunicación afines al gobierno también han utilizado estas injusticias para culpar a las administraciones anteriores y, de paso, no responsabilizarse del grave problema de seguridad que aqueja al gremio.

Encuentro Nacional de Periodistas en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, celebrado en marzo de 2022.

Nadie, ni unos ni otros, se preocupa de manera sincera por las condiciones en las que nos encontramos los trabajadores de los medios. Sólo nosotros estamos discutiendo, cuestionando, proponiendo y debatiendo sobre nuestra situación; y sólo nosotros, en colectivo, organizados de manera permanente, podremos mejorar nuestras condiciones. Sólo los trabajadores de los medios salvarán a los trabajadores de los medios.

Por todo esto y mucho más, hacemos un llamado amplio a todos y todas las trabajadoras de los medios de comunicación: es necesario reunirnos, discutir, debatir, proponer y accionar juntos y juntas para mejorar nuestras condiciones.

Trabajemos por construir la asamblea nacional de periodistas que concrete una forma de organización permanente y un pliego petitorio con nuestras demandas más sentidas.

No dejemos de organizarnos, formemos comités de lucha en las ciudades, construyamos las asambleas estatales y discutamos entre nosotros nuestras problemáticas más preocupantes y urgentes.

En dos palabras: ¡organicémonos y luchemos!

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Ingrid Sánchez es periodista de profesión, latinoamericanista de formación y militante marxista-leninista-maoísta por convicción, con la claridad de que hay un mundo nuevo que está por construirse.
Twitter: @Infingritum

La imagen principal fue capturada en Chihuahua durante la protesta nacional de periodistas del 14 de febrero de 2022.

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