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Pronunciamiento tras el asesinato de cuatro colegas de MegaRadio

Allan González, Lino Flores, Armando Guerrero y Alex Arriaga. Cuatro colegas, cuatro
trabajadores de MegaRadio. Cuatro víctimas de la patronal y del Estado, cuatro trabajadores de
un medio de comunicación


En la Asamblea de Trabajadoras y Trabajadores de Medios de Comunicación contra la
precarización laboral condenamos los crímenes, pero sobre todo, la explotación y la
negligencia que los asesinó.


Fueron ellos cuatro, pero pudo ser cualquiera a quien su jefe directo no le pasara por la cabeza
que su vida podía estar en riesgo ante un día donde la inoperancia del Estado Mexicano al
garantizar la seguridad pública volvió a ser protagonista.


Allan González, Lino Flores, Armando Guerrero y Alex Arriaga. Los cuatro colegas también
fueron víctimas de una empresa como Little Caesars a la que no le importó su vida. Había que
promocionar una marca de pizzas y punto.
Había que generar dinero.


El crimen contra ellos fue «simplemente» una consecuencia de la unidad indisoluble entre
quienes explotan a la clase trabajadora mexicana y quienes supervisan dicha violencia.


Explotación es violencia. Es que generes para un patrón y ese patrón sin hacer prácticamente
nada te dé una parte se quede con la ganancia que tú produjiste y a cambio te dé una miseria
que a veces no alcanza ni para llegar a fin de mes. Por eso es negocio, por eso es, por eso es
violencia.

Ese abuso es parte del capitalismo que el Estado Mexicano supervisa que funcione más o
menos bien para lxs dueñxs del dinero.


¿Por qué si se sabía del riesgo no se paró cualquier actividad en la calle? ¿Por qué? ¿Eran
más importantes las ganancias que generarían los cuatro colegas a MegaRadio y a Little
Caesars que sus vidas? Mejor dejar que los hechos respondan a tan escalofriante pregunta.
Escalofriante y desafortunadamente real.


¿Por qué si se sabía del riesgo no hubo una autoridad municipal, estatal y/o federal que parara
todo? ¿Por qué su negligencia ha respondido tan fríamente a la pregunta del párrafo anterior?
¿Por qué nadie midió el riesgo?

En Tenemos Que Hablar nombramos a esa palanca «sindicato de gremio y clase». Una
organización de este tipo nos va a permitir defendernos mejor de esta clase de abusos. Porque
lo que pasó con Allan, Lino, Armando y Alex es una injusticia que no debe repetirse.

¿Qué pasaba si ellos cuatro se negaban a salir a la calle? ¿Hubieran tenido garantía de sueldo
mañana, pasado o en los próximos días? Un sindicato de gremio y clase es el botón de pánico
para que la respuesta sea «sí».


No permitamos esta opresión y explotación por parte del Estado y de la patronal mexicana. No
permitamos que su perversa manipulación continúe. Es hora de plantarle cara al capital y
organizarnos.


Esto no sólo es para evitar que esta violencia continúe, sino para garantizar un ejercicio pleno
de nuestro trabajo, un ejercicio donde LOS NEGOCIOS no estén por encima de NUESTRAS
VIDAS, INTEGRIDAD y BIENESTAR

Además, desde la Asamblea queremos solidarizarnos con los familiares y amigos de nuestros colegas. Les acompañamos en su dolor y nos ponemos a su disposición para apoyarles en lo que necesiten y en lo que podamos aportar.

Que en paz descansen.

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